La exposición que resume el Informe de la Comisión de la Verdad llega a Pasto, de la mano de Rodeemos el diálogo.
Entender el presente de Colombia pasa, inevitablemente, por volver sobre lo que ya se ha contado. El Informe Final de la Comisión de la Verdad no es solo un registro del pasado, sino una herramienta para leer por qué la violencia sigue encontrando nuevas formas de aparecer. Por esta razón, el legado de la Comisión ha cobrado vida física en la exposición “Hay futuro si hay verdad. De la Colombia herida a la Colombia posible”, una muestra que ha iniciado un viaje profundo por las regiones del país.
Esta exposición está pensada como una herramienta pedagógica y cultural para que los hallazgos del Informe Final dejen de ser un debate académico y se conviertan en una experiencia participativa que nos toque la fibra. La exposición nos propone mirar de frente el dolor de Colombia, sin esquivarlo, entendiendo que detrás de cada cifra hay una historia y una voz que nos habla directamente.

Tras una exitosa primera etapa en Bogotá, donde más de 50.000 personas recorrieron sus pasillos, la muestra inició un viaje necesario por el país. Ese recorrido arrancó el año pasado con una parada en Cali en la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero y ahora ha llegado a la ciudad de Pasto, instalándose en el Museo Juan Lorenzo Lucero.
Imagen: Rodeemos el Diálogo
La llegada de esta exposición a Nariño no es casual, pues este es un territorio que ha cargado con el peso del conflicto y que hoy juega un papel central con los Diálogos Regionales de Paz. Lo que allí está ocurriendo es fundamental, porque evidencia que la paz territorial se construye desde la base, mediante un tránsito real de las economías ilegales hacia las legales y la transformación concreta de las condiciones de vida en el campo.
En este contexto, la exposición ofrece un espacio para conectar lo que hemos vivido con lo que aún está por construirse. Es una invitación a mirar de frente el dolor de la «Colombia herida», pero también a reconocer los inmensos liderazgos que hoy, en municipios como Tumaco o Pasto, están apostando por una «Colombia posible».

Es justamente por eso que invitamos a todos los nariñenses, a las organizaciones sociales y a las familias a que visiten el Museo Juan Lorenzo Lucero antes de que la muestra finalice su estancia en julio de este año. Es una oportunidad única para encontrarse con otros, no solamente para revisar lo que ya pasó, sino de imaginar juntos qué significa construir una «paz grande» y qué transformaciones necesitamos como sociedad para que el horror no se repita.
La itinerancia seguirá su rumbo por otras ciudades, preparando el camino hacia una gran conmemoración en el Museo Nacional en 2026, cuando se cumplan diez años de la firma de los Acuerdos de Paz. Pero hoy, el diálogo urgente ocurre en Pasto, porque solo si sostenemos la mirada a la verdad podremos caminar juntos hacia ese futuro que tanto anhelamos.

